Somos conscientes que todo lo que comemos afecta a nuestro organismo de manera positiva o negativa, entonces de esa misma manera debemos de ser cuidadosos en los hábitos alimenticios que tienen relación al buen funcionamiento de nuestro cerebro, en particular en lo relativo al buen funcionamiento de la memoria y al riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
Aunque los efectos tarden años en aparecer, los chorizos, los huevos fritos y los helados en crema dañan, a veces irreversiblemente la salud de nuestro cerebro, de la misma manera que un mal régimen alimentario provocaría enfermedades como la diabetes, trastornos cardiovasculares y obesidad.
Las probadas evidencias científicas señalan que a largo plazo, unos sanos hábitos de alimentación pueden prevenir un futuro envejecimiento del cerebro y del deterioro de la memoria. Además constituyen una protección contra los síntomas propios del Alzheimer. Más








